domingo, 21 de mayo de 2017

Aterciopelado

Hoy te vuelvo a extrañar.
A vos, tus chistes, tus carcajadas y esa sonrisa dibujada en tus labios.

Me acuerdo de tu pelo... Mmm que rico aroma a cacao... Y como me gustaba acariciarte, acurrucados en la cama entrelazados uno con el otro. Conectados.

Como me gustaba conectar con alguien... Sentir esa química que quemaba por dentro, mirarte y saber que a vos te pasaba lo mismo. Era el brillo en tus ojos el que veía, me gustaba.

Cuanta confianza te tenía en ese momento, sabia que a vos sí te podía contar todo, vos me entendías.
No me podía pasar nada al lado tuyo,  me cuidabas de todo, de cualquier persona o enfermedad, me querías.

Lo sabía. Juro que no habia duda, se sentía.

Se notaba la obviedad del corazón cuando ya no aguanta esconder el cariño. Ese cariño que no se le puede dar a cualquiera, que es sagrado y esta resguardado para unos pocos.

Anoche soñe con vos después de mucho tiempo, me hizo recordar que a las personas como vos no se las olvida facilmente, se las tiene  siempre en el corazón por si acaso, latentes, inmóviles para que no se escapen ni se reemplacen.

A las personas como vos se las ama con el alma. Y no es sencillo desprenderse del alma.